Mis fieles lectores (los dos), se habrán dado cuenta de que durante el verano, este blog, que nunca se ha sido un prodigio de actualizaciones, ha registrado exactamente 0 (cero) entradas. Y es que el verano ha sido muy movido, tanto en el plano familiar como laboral. En ambos casos todo han sido excelentes noticias, que han venido acompañadas de varios cambios mas o menos previstos. Todo ello ha provocado que casi no le haya quedado un momento de paz y tranquilidad a este que os escribe (a los dos).
Otros que han tenido un verano movido han sido los desarrolladores de Django. Finalmente, después de más de tres años desde la publicación de su primera versión, y con unos últimos meses trabajando a un ritmo frenético, Django ha liberado su versión 1.0. Esta release marca un punto de inflexión importante, tanto para nosotros lo desarrolladores, que tenemos una API estabilizada, como para todos los que ven las versiones 0.x como arenas movedizas (y que en muchos casos son los que toman las decisiones). Lo cierto es que cuando Django fue publicado, ya era un framework muy potente, maduro y estable, y durante estos años solo ha hecho que mejorar en todos los aspectos.
Por mi parte, solo puedo decir que después de mas de dos años usando la versión de desarrollo en más de una veintena de proyectos diferentes, Django es exactamente el framework web para perfeccionistas con deadlines que publicita su portada, y mucho mas. Desde aquí, solo me queda dar la enhorabuena a todos los que han hecho posible esta versión 1.0. ¡Muchas gracias!
Afortunadamente, entre tanto ajetreo, este verano he podido volver a disfrutar nuevamente de mi columnista favorito, el divertidísimo Dave Barry. Desde que hace unos años dejara de escribir su columna semanal en el Miami Herald, Dave solo escribe en momentos muy puntuales, y este verano se está produciendo una conjunción de ellos de forma casi consecutiva. Gracias a las olimpiadas, y a las convenciones republicana y demócrata en Estados Unidos, durante las últimas semanas ha sido posible disfrutar de sus crónicas casi a diario. Menos mal que a mi otro columnista favorito, el gran Matias Vallés, se le puede leer regularmente sin tener que esperar a ningún acontecimiento en particular.
En resumen, este verano que ya termina ha sido inolvidable. Espero que en breve podamos volver a la programación habitual.
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Tags: Django · Varios
El pasado domingo, un demente llevó cabo a una masacre en el barrio de Akihabara, en Tokio, acabando con la vida de 7 personas e hiriendo a otra decena antes de ser reducido por la policía. El suceso ha conmocionado a todo el país.
Akihabara es el llamado barrio de la electrónica de Tokio. Aunque en los últimos años, muchas de las grandes cadenas de tiendas de electrónica han abierto centros impresionantes en otros puntos de la ciudad, Akihabara sigue siendo el lugar por excelencia al que todavía hay que ir si quieres cualquier producto electrónico al mejor precio, sobre todo en sus tiendas más pequeñas. Akihabara es también la meca de los aficionados al manga, al anime y los videojuegos.
Los domingos. la Chuo Dori, la calle principal del barrio, se corta al trafico y se llena de gente en busca de todo tipo de aparatos electrónicos, otakus a la caza de su mango o anime favorito y por supuesto muchísimos turistas en busca de gangas “Made in Japan”. Por la tarde, la calle es tomada por cosplayers y aprendices de idol, que casi siempre micrófono en mano (esto es Japón) cantan, mientras sus fans bailan las coreografías más estrafalarias.
Me ha dolido especialmente que una desgracias así haya sucedido en Akihabara, una de mis lugares favoritos de Tokio, y por el que he paseado infinidad de veces. Cuando viviamos en Tokio, un paseo por Akihabara empezaba casi siempre un par de estaciones antes, en Ueno. Siempre comprábamos alguna cosa en el mercado de Ameyoko para después bajar andando hasta Akihabara.
Me ha impresionado especialmente las fotos de la Chuo Dori llenas de ambulancias, policías y regueros de sangre en el asfalto. Es la última imagen que uno espera ver en Akihabara, pero que seguramente se me venga a la cabeza la próxima vez que vaya a Tokio y un Domingo por la tarde salga a dar un paseo por el barrio.
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Tags: Japón
En la blogosfera y en las webs de noticias de programación no se habla de otra cosa. Google App Engine está en todas partes. O por lo menos en todas partes donde se escribe de programación.
Uno de los efectos más interesantes que va a tener la puesta en marcha del nuevo servicio de Google será el ascenso de Python a la primera división de los lenguajes de programación, ese nivel en el que un lenguaje no solo es técnicamente excelente, estable, posee grandes cantidades de documentación de calidad, muchos libros publicados, una numerosa comunidad de usuarios y una gran cantidad de librerías disponibles, si no que además es, a falta de un termino más acertado, mediático.
Lenguajes mediáticos son, por ejemplo, Java o C#, lenguajes de los que se habla y son utilizados lo suficiente como para que a los responsables de decidir con que tecnología se implementará el próximo proyecto lo asocien a madurez y estabilidad. Otra característica fundamental de los lenguajes mediáticos es que se puede encontrar con cierta facilidad programadores con conocimientos y experiencia en esos lenguajes en el mercado laboral, algo que agrada sobremanera a esos mismos responsables.
Aunque Django le ha dado a Python un empujón muy importante, va a ser Google quien en poco tiempo lo ponga definitivamente en el mapa de todos esos departamentos de informática o clientes que hasta ahora lo ven como algo no muy de fiar, o peor aun, que simplemente no lo ven. Una vez llegado a ese “tipping point“, Python pasará, de ser el arma secreta con el que conseguimos entregar proyectos en tiempo récord que es ahora, a convertirse en otro de los lenguajes principales del ecosistema informático.
Ya veremos que tal se me da lo de predecir el futuro.
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Tags: Python

En estos últimos días de vacaciones he estado literalmente enganchado y disfrutando de Salaryman NEO, una joya de la televisión Japonesa actual.
Salaryman NEO es una comedia, estructurada en sketchs, que parodia, con un humor adulto, la vida de los salaryman, que es el nombre que se le da en Japón a cualquiera que trabaja como empleado en una empresa. NHK la emite los domingos por la noche y su tercera temporada se inicia en dos semanas.
Se me hace difícil presentar y recomendar una serie de televisión que, con toda seguridad, jamas será traducida ni emitida fuera de Japón. Algo en parte comprensible ya que no se hasta que punto la serie puede ser entendida sin conocer la idiosincrasia de las empresas japonesas o las referencias a la cultura pop Japonesa, desde Angela Aki al Guitar Samurai.
Pero por otro lado, si no puedo poner aquí una referencia a una oscura serie de televisión Japonesa, entonces ¿Dónde?.
Sorprende que un producto como este haya salido de la NHK. La televisión pública Japonesa no se prodiga en producciones de humor, y menos del humor adulto y a veces algo gamberro que puede verse en Salaryman NEO. Sorprendente es también la capacidad que demuestra la cadena para reírse de si misma ya que en muchos de sus capítulos se parodian producciones de la propia cadena, como los programas infantiles o los educativos. Siendo un producto de la NHK, su factura técnica y artística es impecable. Además, muchos de los actores que participan en la producción son rostros muy populares en Japón.
Mi personaje favorito es, sin duda, Sexy Bucho (El jefe sexy), el cual gracias a sus poderes de persuasión, es capaz de manejar cualquier situación, por difícil que parezca, siempre que en ella esté envuelta una mujer.
Gracias a la magia de YouTube y a su usuario lforlungfish, se pueden ver varios capítulos de la serie. Pero sobre todo, no dejes de ver al Sexy Bucho en acción.
Si estás estudiando Japones y quieres sentirte algo mejor mientras procrastinas viendo la serie, piensa que estarás practicando un montón de Japones de oficina.
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Tags: Japón
Cuando llegué por primera vez a Japón, y como le pasa a todo el que va por primera vez, cualquier cosa me parecía de lo más exótica y extraña. Pero como todo en esta vida, con el paso de los años, el exotismo y la novedad se fueron diluyendo.
En Tokio cada día hay algo que te sorprende, pero las pequeñas cosas, que son las que más te impactan al principio, como la comida o las costumbres de la gente, empezaron por dejar de llamarme la atención, para acabar convirtiéndose en rutinarias. Solo cuando mi familia venia a visitarme o cuando más adelante he ido con amigos, he vuelto a recordar lo que se siente al estar en Japón por primera vez y lo radicalmente diferente que es todo de España.
Últimamente he vuelto a tener esa sensación visitando el blog Lo que me revienta de Japón, que he descubierto gracias a aaloy. El blog, escrito con un punto de ironía y mala leche, ofrece un compendio, detallado y libre de tópicos, de casi todo lo que a un español le sorprenderá y/o molestará de Japón a poco que pase algún tiempo en el país. Todo ello adrezado con una gran cantidad de fotos y gráficos. Debe decir que me lo he pasado muy bien con muchos de los artículos y a menudo me he sentido reflejado en ellos. Incluso hemos coincidido en algún tema, como lo ruidoso que puede llegar a ser Japón. Recomiendo la lectura del blog a cualquiera con ganas de ir más allá de lo que explican las guías turísticas.
Por otra parte, no estoy de acuerdo con casi ninguna de las conclusiones a las que llega con respecto al país y sus gentes, pero creo que ese es un tema puramente de percepción y del entorno en el que le haya tocado a cada uno moverse.
Dicho esto, me gustaría detenerme en las conclusiones a las que llega en la entrada en la que describe el idioma japones, ya que como ex-gaijin, me han llamado mucho la atención. Dice el autor:
Un extranjero en Japón siempre será un analfabeto ya que nunca aprenderá a leer y a escribir aceptablemente. Por lo tanto, un gaijin sólo puede trabajar en 3 áreas, en las que le será muy difícil llegar a dar órdenes a ningún japonés:
1) En una multinacional que use el inglés
2) En la enseñanza de idiomas.
3) En la hostelería o la construcción.
Si alguien que, como yo mismo en su día, tenga el sueño de vivir y trabajar en Japón, lee el comentario anterior, podría pensar que dicho sueño es imposible y optar por convertirse en director de e-business o algo peor. Así que mi vocación de servicio público me obliga a afirmar que tampoco es para tanto y que en este punto el autor exagera un poco. Sirva mi propia experiencia como ejemplo.
Siendo un extranjero más en Japón, aprendí a hablar y leer más que aceptablemete el idioma. Trabajé durante 4 años en una consultoria Japonesa donde yo era el único gaijin y en la que únicamente se trabajaba en japonés. Además durante mi último año tuve a algunos japoneses a mi cargo, a los que afortunadamente no tuve que dar demasiadas ordenes.
Pero es que lo mio es una broma comparado con algunos de los extranjeros que conocí. Por poner solo algunos ejemplos, Un canadiense propietario de una consultoria en el centro de Tokio, una doctora india a la que por teléfono todo el mundo toma por Japonesa o una chica australiana que escribe kanjis mejor que muchos japoneses.
Así que si hay algún lector entre el público con ganas de lanzarse a la aventura de vivir en Japón, que sepa que aunque no es nada fácil, no es ni mucho menos imposible plantearse otras metas más allá de chapurrear el japones o trabajar en los nichos típicos de los extranjeros.
El lector perspicaz se habrá dado cuenta de que no he mencionado la escritura. Y es que tengo que reconocer que absolutamente todo lo que escribí en Japón lo hice por ordenador, así que aunque redacté muchos emails y algunos documentos, no puedo decir con justicia que sepa escribir en Japones ya que a mano alzada tengo el nivel de escritura de un niño de 6 años. Aun así, no creo que este punto invalide mi argumento.
Por cierto, la imagen que aparece en la parte superior derecha del blog, un Godzilla con un bocadillo de cómic, continene una pequeña broma que solo se aprecia si sabes leer hiragana. Pero como el autor no lo explica en ningún sitio, me abstengo de contarlo aquí para no chafarle el secreto, en caso de que lo sea.
Tags: Japón · Japonés